La salud mental y el duelo por perder a un ser querido siempre han sido temas complicados de tratar. Si bien actualmente la sociedad se ha abierto más a hablar de estos temas, son pocas las veces que se abordan de manera profunda y personal, de una forma tan desordenada y confundida como solo sabe expersarlo alguien que lo ha vivido.

Michel Franco nos presenta en «Sundown: Secretos en Acapulco», la historia de Neil Bennet, quien decide quedarse en Acapulco en lugar de asistir al funeral de su madre, en Inglaterra.
Al enterarse mientras estaba de vacaciones junto con su hermana y sus sobrinos, finge haber perdido su pasaporte para quedarse un tiempo más. Pero, ¿con qué objetivo?
Por las calles de Acapulco, tomando cerveza, caminando por la playa, conociendo la vida de los mexicanos, se pasan los días.
Neil siempre está callado y pensativo. Incluso cuando tiene que hablar un poco más para comunicarse con quienes hablan español, sigue siendo una persona reservada.
¿Hombre de pocas palabras o alguien que pasa por un duelo?
Todos conocemos las crisis que llamamos existenciales. Pasan todo el tiempo: Cuando te conviertes en adulto, cuando te vuelves independiente, cuando terminas una etapa de tu vida, conforme van pasando los años, cuando te planteas tu éxito como persona, cuando pierdes a alguien, cuando tienes fechas importantes. Nos preguntamos muchas cosas y muchas veces nos quedamos sin respuesta.

La historia que nos presenta Franco, protagonizaba por Tim Roth, se concentra en estos dos temas. El tiempo pasa, conoces personas, sigues con tu vida. Pero esos sentimientos siguen ahí, y seguimos viviendo con ellos. A veces no se le pone nombre, por miedo a equivocarnos.
A veces, cuando no podemos definir algo que le pasa a alguien más, ya sea porque no lo podemos entender o porque esa persona no lo pone en palabras, molesta. Muchas veces, no se cuestiona. Muchas veces, se confunde con egoísmo. Especialmente cuando esa persona solo quiere huir y no deja una explicación a su paso.
Este punto se representa muy bien en la película, pues además de Roth, se cuenta con un gran elenco: Iazua Larios, Charlotte Gainsbourg y Henry Goodman, por mencionar algunos. Cada uno, a su manera, logra representar una serie de sentimientos que, a su manera, son piezas claves no solamente de los problemas que se presentan, sino la línea de la historia hasta el final.
El personaje de Roth nos plantea una pregunta muy importante: Cuando una persona huye, ¿en qué momento pasa de ser aceptable a un acto de cobardía?

Visualmente, la película también nos presenta el día a día en Acapulco, tanto para los extranjeros que turistean por la zona como los locales que viven de ello.
Vidas que, a pesar de todo, parecen igual de simples y despreocupadas en medio de la inseguridad que rodea el estado de Guerrero desde hace muchos años.
Porque, por supuesto, es imposible negar la situación que lo rodea, sin importar que sea un destino turístico conocido mundialmente.
Sin importar si somos mexicanos o extranjeros, conocemos la situación. Pero sólo personas que han vivido o visitado las playas de Acapulco por muchos años pueden representar tan bien como es la situación diaria: impredecible, un poco morboso, caótico y muy mexicano.
Michel Franco presentó Sundown en los Festival de Cannes y Venecia. Ahora, dos años después, la película llega a los cines mexicanos, un momento muy esperado por el director, que también escribió el guion, en medio de una crisis existencial.
Al final, lo más destacado de esta película es la complejidad de los propios personajes: un enigma muy humano que casi nadie entiende, ni siquiera la propia persona que lo siente. Podemos decir «así luce la depresión», pero siempre lo diremos de manera subjetiva.
Sundown nos enseña que nada es lo que parece, ni siquiera los sentimientos. Entender es muy complicado, y tomar decisiones lo es más.





