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MAL DE OJO ¿representante del terror mexicano?

La película, clasificada “coming-of-age” y de género de horror, se presentará en el “Fantastic Fest” 2022, junto a una variada selección de filmes internacionales de terror, lo-fi gore, thriller, survival, comedia negra, animación y adaptación de temas relacionados al miedo y lo fantástico.

La película de ficción “Mal de ojo” fue dirigida por Isaac Ezbán (El incidente, 2014; Los Parecidos, 2015), guionista y director mexicano, que colaboró en esta ocasión con Junior Rosario y Edgar San Juan, para la escritura del guion; y con el fotógrafo Isi Sarfati, para retratar esta historia de fantasía y horror vinculado a la brujería y lo sobrenatural. Ese filme se encontrará en exhibición durante el mes de octubre también en el Festival de Sitges, en Cataluña, España, como parte de la sección “Panorama Fastástico”.

¿De dónde proviene el título de “Mal de ojo”?

El conocido “mal de ojo” en la vida cotidiana mexicana, y de todo el mundo, al parecer (lo especifica este artículo de análisis antropológico, médico e histórico, que describe sus síntomas e incluso sus orígenes, cuyos más antiguos registros se encontraron en Medio Oriente), es la acción de transmitir el mal produciendo síntomas de enfermedad a otra persona a traves de la mirada.

En ocasiones, al “mal de ojo” o recibir una maldición (malas rachas, sintómas de malestar físico sin poder ser reconocibles por médicos), se le ha vinculado con seres de poderes mágicos malignos, como las brujas, los mendigos u otros seres misteriosos (usualmente mujeres que además están ya en la vejez). Los objetivos del mal de ojo son usualmente los seres “débiles” en apariencia, como los niños y los enfermos, e incluso objetos inanimados como plantaciones o casas. Se presume que puede producirse generalmente a partir de la envidia hacia otra persona. Las curas suelen ser rituales mágicos, ceremonias religiosas o el uso de amuletos (para la prevensión).

¿De qué va la película?

La historia de Mal de ojo se resume de este modo: una adolescente, Nala (Paola Miguel), caracterizada como un estreotipo total de desinterés, enajenación en el celular y huraña a todo lo relacionado al mundo familiar, se ve obligada a viajar con su padre (Arap Bethke) y Rebecca (Samantha Castillo), su madre y aparente enemiga, quien además tiene preferencia por la hermana menor, Luna (Ivanna Sofia Ferro), enferma de un padecimiento indescriptible, motivo por el cual deciden ir a la casa de su presunta abuela, Josefa (Ofelia Medina), que vive en medio del bosque, en un lugar lejano y lleno de secretos a punto de revelarse, con el fin de encontrar ahí la cura que necesitan para la pequeña Luna.

¿Esta película es terror mexicano?

El origen del miedo en este filme proviene de lo sobrenatural, pues se le da vida a engendros para saldar maldiciones, se ejecutan conjuros, rituales de iniciación (o sacrificio) y ocurren en general sucesos no explicables por la lógica física del mundo real, por lo cual, este es un filme que se podría vincular con las características del horror. Por otro lado, el origen de las brujas en el mundo en general, data de los tiempos antes de Cristo, en Europa, Asia y África, y a pesar de que en méxico, las culturas prehíspanicas tenían creencias en dioses que derivaban en sacrificios, adoraciones y manifestaciones de la maldad o la bondad por parte de estos para con sus pueblos, no es una creencia exclusivamente mexicana, y de hecho se vio fuertemente influenciada por las leyendas españolas, que terminaron por mezclarse con los mitos indígenas.

En la película no observamos rasgos de mexicanidad explícitos en la construcción del personaje de las brujas ni en el desarrollo de la historia, si acaso hay algunos destellos de lenguaje en diálogos como “¡Ay, mamita!“, y en el tono folklórico de la ayudante de la abuela, la joven Abigail (Paloma Alvamar), con una actuación bien ejecutada de un papel muy clásico en los dramas de televisión mexicanos: la cómplice del hogar. La gráfica representación del difundido “al niño se lo va a chupar la bruja” que la abuelita ejecuta con su pequeña nieta Luna, también sería otra superficial alusión, pero realmente de fondo, no hay un conexto que mexicanice la película, que más bien parece mezclar vestimenta, rituales y leyendas de múltiples orígenes acerca del tema. Sin embargo, desde el 15 de septiembre ya cuenta con una atracción de terror en Six Flags México, como parte del Festival del Terror.

Nala, protagonista de la película Mal de ojo, de Isaac Ezban

Apuntes sobre lo confuso, lo innecesario y lo terrible

El inicio de la historia es extraño, da un poco la impresión de ser un flashback a épocas remotas que sin embargo es -por desgracia- evidentemente falso, la ambientación no es suficiente a pesar del cambio de colores en la escena. Las secuencias ya en la ciudad que presentan a los personajes, los muestran con carácteres de estereotipo casi absoluto: una adolescente huraña, una hermana menor absolutamente tierna e inocente, una madre controladora y un padre dominado, por lo que resulta casi imposible vincularse emocionalmente con alguno.

Al llegar a casa de la abuela el primer encuentro es confuso de una forma que no parece intencional, pues las siguientes secuencias plantean la necesidad de Rebecca de confiar a sus hijas al cuidado de su abuela, y en este primer encuentro, parece que su relación filial no fuera de confianza suficiente e incluso de enemistad, ¿quién dejaría a sus hijas resguardadas con alguien en quién no confía? Por otro lado, la leyenda que se les cuenta a las niñas por fragmentos que va zigzagueando como pista paralela a la historia (que terminará por unirse a ella en el climax) es interesante por la narrativa, y uno de los puntos que pudo ser más fuerte en la trama, de no ser porque queda disuelta en una historia que es practicamente un melodrama de diálogos acartonados sobre un pleito familiar antiguo irresuelto que involucra a las dos nietas (y a todos los niños aleatorios de su edificio) en un circulo de terror que no termina por dar miedo.

Nala y Luna, las hermanas en casa de la abuela, en el filme Mal de ojo, de Isaac Ezban

A partir de signos terriblemente conocidos, como un álbum de fotos familiares muy viejas, la ayudante de la casa que sabe más de lo que aparente, la clásica música sonando sin que nadie le pusiera play y la silla de madera mesedora, que aparecen casi como objetos obligados en la mayoría de las producciones de terror, los jumpscares (momentos visuales bruscos y con sonidos chirriantes inesperados que hacen brincar del asiento, con frecuencia gratuitamente y sin objeto alguno para la historia más que para hacer sentir algo -lo que sea- al público), poco a poco nos damos cuenta de que realmente la abuela y la madre de Nala ocultan un secreto familiar que atormentará a la adolescente durante toda la película y que además la afectará directamente ya hacia el final de la historia, y por lo que se ha ganado la clasificación coming-of-age entre la reseña cinéfila.

El final de la historia es, por si fuera poco, innecesariamente explicativo (y cursi con la alusión final a la vida adulta como una temporada incierta en la vida humana), como si asumieran que no es posible entender que la historia se cierra con lo que ya hemos visto en pantalla durante hora y media. Además, durante el desarrollo se va evidenciando la dinámica de resolución de la obra casi por completo, y casi se salva ese plot twist en el que la abuela decide cambiarse por la madre de Nala para apoderarse de su vida (aunque no se entiende muy bien si por envidia o por venganza hacia la hermana asesinada), que resultaría un gran giro en la historia, de no ser porque todo el planteamiento funciona, y queda más bien como una mezcla de fragmentos confusos en cuanto a ritmo de la acción, tono de las actuaciones, punto central de la secuencia y avance de la situación, que lo que produce es más bien una incómoda sensación de querer abandonar el asiento (cada vez más fuerte conforme avanzan los minutos) para salir de la sala de una vez y para siempre.

La bruja en el filme Mal de ojo, de Isaac Ezban

Aunque esta película se ha señalado como un buen intento de cine contemporáneo de género y como un filme representante del terror mexicano actual, el guion, el importante hilo conductor de la historia, no logra ensamblar la narrativa, ni equilibrar la fantasía y el horror entre los personajes, que comprensiblemente terminan por actuar todos en un tono distinto: Rebecca de modo casi melodramático, pero a lo femme fatale; la abuela Josefa, aunque en un buen manejo de cuerpo y voz persistente en su papel de bruja en cuanto se queda a solas con las niñas en la casa, al inicio aparece en una mezcla confusa de inocencia aleccionadora adulta hacia la adolescente, un tanto inconexo con la historia; el padre, más bien en un tono telenovelesco, completamente dominado por la esposa, Rebecca; y Nala, en una destacada desesperación por la falta de ayuda y abandono de toda esperanza de salvación, sin embargo, al inicio un poco con carácter sobreactuado, debido al estereotipo adolescente puro, que parece le fue encomendado al inicio del filme.

Un gran acierto es sin duda la pequeña Luna, cuya inocencia y honestidad transmiten en todo momento el estado de enfermedad bajo el que se encuentra su personaje, que de algún modo engancha por momentos a la audiencia con el deseo de que le encuentren una cura.

Lo bueno en “Mal de ojo”

Además de algunas actuaciones (aún bajo confusa dirección quizá) como ya se ha mencionado, otra cosa sumamente destacable del filme es el maquillaje de Roberto Ortiz y el diseño de las brujas en su propia piel y de los monstruos invocados en los rituales, pues resultan realmente espeluznantes y sin fallas en la hechura, que logran dar una apariencia asombrosamente creíble a estos elementos paranormales.

La bruja, en el filme Mal de Ojo, de Isaac Ezban

Sinopsis Oficial (Cinepolis)

La misteriosa enfermedad de su hermana pequeña hará que Nala y su familia viajen a la casa de su abuela para encontrar la cura. En este lugar, ella aprenderá sobre leyendas locales de brujas que se alimentan de la sangre de los niños para permanecer por siempre jóvenes. Mientras más conoce Nala sobre estos seres diabólicos, más se convencerá de que su abuela podría ser una bruja.

Ficha Técnica

  • Título: Mal de Ojo
  • Director: Isaac Ezban
  • Año: 2022
  • País: México
  • Duración: 100 min.
  • Género: Horror
  • Reparto: Ofelia Medina, Samantha Castillo, Arap Bethke, Paola Miguel

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