
Poster de la comedia Detectives y ladrones. Temporada marzo-mayo. Foro Lucerna. Twitter @detectives_y https://twitter.com/detectives_y/status/1496638450145153024/photo/1
Si lo que buscas es pasar una noche de jueves riendo y presenciando un misterio que involucre diamantes, la obra de teatro Detectives y ladrones es para ti. Todos los jueves a partir del 3 de marzo y hasta el 19 de mayo a las 8:30pm tienes la oportunidad de asistir a esta comedia que involucra a cinco personajes envueltos en el misterioso rapto de una fórmula para hacer diamantes sintéticos.
En el Foro Lucerna se dan cita cinco personajes entrelazados en una historia que comienza con los malvados archivillanos alemanes Otto (Rubén Branco) y Lenya (Majo Pérez) Von Brunno, que planean el secuestro del Profesor Robles, creador de una fórmula para hacer diamantes falsos. Su objetivo es robar la fórmula para producir estos diamantes y así crear caos en el mundo, pero la dulce Rosita (Jimena Cornejo), hija del inventor de la fórmula, en compañía del Capitán Justino Seguro (Mario Sepúlveda) impedirán que sus terribles planes se lleven a cabo.

Esta comedia es una adaptación de la obra inglesa del género farsa/parodia en dos actos Bullshot Crummond (1974), escrita por Ron House, Diz White, John Neville Andrews, Alan Shearman y Derek Cunningham. Dicha obra, fue escrita como una parodia a las películas de detectives de serie B de bajo presupuesto de los años 30’s, eso implica que los personajes y situaciones típicas del género policiaco o detectivesco están exageradas en sus rasgos más característicos; por ejemplo, personajes principales que hacen asociaciones de ideas super inteligentes para resolver casos, encuentros fortuitos de pistas, escenas donde el héroe está en el mismo espacio que el villano pero no lo reconoce porque está disfrazado, creación de planes muy elaborados de rescate o captura de personajes, etcétera. Esto también significa que el humor está apoyado fuertemente en elementos de la puesta en escena, que imitan el uso accidentado y gracioso de efectos especiales en dicho tipo de películas.

Encontramos ejemplos claros de esta utilización de la escenografía desde el genial comienzo de la obra: una avioneta alemana es proyectada en video sobre una gran tela blanca circular que cuelga de lo alto y abarca el centro del escenario, las voces de Otto y Lenya Von Brunno se escuchan en el foro conversando, pero no vemos sus rostros sino hasta que el avión se estrella y ellos salen repentinamente cayendo sobre la tela blanca, que ahora funge como paracaídas desinflándose.
Otro de estos ejemplos —el efecto visual más sencillo y bello de la obra- es una larga tela azul que cruza horizontalmente el escenario ondeando, simulando ser el mar, mientras un pequeño barquito dibujado se asoma «a lo lejos» de detrás de la tela, navegando con los archivillanos en versión mini a abordo.
Este es un recurso que se repetirá durante toda la obra exitosamente, para aparentar una persecución en auto, por ejemplo, o para crear el efecto de que los personajes están en la cima de una montaña. Es una alusión inteligentemente aplicada al teatro de este cine de bajo presupuesto, que utiliza múltiples recursos de simulación de objetos o lugares, para recrear efectos costosos en pantalla, puesto que no cuenta con el dinero suficiente para adquirir determinados elementos reales y entonces se ve en la necesidad de sustituirlos de algún modo con escenografía.

En este sentido, como parte de los gags, o breves acciones cómicas en la obra, se utilizan también animales esponjosos misteriosamente operados por un hilito «invisible» —y despreocupado de ocultar su procedencia- desde lo alto del escenario por la genial encargada de efectos especiales en vivo, que mientras espera la entrada de su siguiente efecto visual, se convierte en una gárgola «de firme mármol» que es hipotéticamente parte del mobiliario, pero con ojos muy atentos y curiosos. Casi hacia el final de la obra, nos encontramos con otro detalle interesante alusivo a la cinematografía, los imprescindibles stunts o dobles de acción de los actores, que entran en escena para el momento en donde hay una «pelea salvaje de muy alto riesgo» para los actores principales (tal y como hacen para filmar ese tipo de escenas en las películas), episodio que provocó risas interminables entre los asistentes, debido a las inesperadas cualidades físicas de estos dobles de acción.
Rafa Maza, productor, adaptador y director de la obra, también forma parte del elenco, interpretando al Doctor Robles y a cinco personajes más, que tienen breves y chuscas apariciones durante la obra. Nos cuenta que se encontró con esta pieza de origen inglés mientras buscaba escenas para interpretar durante su formación en Nueva York. Le llamó la atención particularmente por ser una comedia, un género que desde siempre ha sido de su agrado y que considera necesario para el público, pues piensa que éste merece una buena obra que los haga reír, les permita desestresarse y pasar un buen rato en familia. Comenta además que tendría presente esa obra desde que la leyó y que un día, platicando con Jimena Cornejo (Rosita) fue que compartió su deseo de poner en escena la obra, a ella le gustó la idea y comenzaron a reunir un equipo de trabajo para hacerlo posible.

Rafa Maza ha dirigido varios proyectos teatrales, entre ellos, una nueva versión de Vaselina (2018) y la más reciente Menti-drags (2020). Es maestro de teatro en ARTESTUDIO y en la Escuela de Artes de la Universidad Anáhuac México, de entre otros lugares. A la pregunta sobre si cree que su forma de dirigir ha cambiado desde que inició sus grandes producciones, a la fecha, comenta que sí y que esto está en relación con el hecho de que continúa formándose y dando clases, así como con las cualidades de los repartos actorales con quienes ha tenido la oportunidad de trabajar en cada proyecto; al respecto menciona que la profesionalidad del elenco impacta directamente en el trabajo del director, dado que los actores proponen más sobre sus personajes y entonces su trabajo se enfoca en hacer sugerencias de detalles en la interpretación de cada uno, para así lograr la armonía del conjunto.

El director comenta finalmente que se siente muy bien de tener la oportunidad de trabajar con este grupo de grandes actores, y su apunte sobre el profesionalismo cobra sentido al presenciar la obra, pues ninguno descuida ni por un segundo su personaje: la comedia física, los gags, la gestualidad, la proyección del tono de voz, las acciones corporales coreografiadas coordinadas con el piano, el acento lingüístico y las expresiones de personalidad de cada personaje, están presentes y sostenidas en todo momento de principio a fin en la obra.

Mario Sepúlveda es el encargado de interpretar al Capitán Justino Seguro, personaje principal que inevitablemente trae a la mente el vivo recuerdo del detective inglés más famoso de todos los tiempos: Sherlock Holmes. Sin embargo, este caricaturesco investigador tiene bastante de burlesco galán de cine clásico de Hollywood, en extraña combinación con una prodigiosa voz de vendedor de infomerciales con la que es capaz de decirle a la dulce Rosita tremendas frases rompecorazones de cabecera como: «usted siempre tiene la terrible costumbre de ser la mujer más bella del lugar«. Las acciones de comedia física del actor son sensacionales, tanto si le toca temblar de miedo en el filo de una montaña, como ser afectado por un campo magnético o pelear a muerte con una araña gigante. Su cuerpo verdaderamente responde al estimulo imaginado para hacerlo visible a nuestros ojos y que no nos quede duda de que la acción está ocurriendo y el personaje la está experimentando.

Jimena Cornejo en el papel de Rosita es insólita, su aparición inicial con gesto graciosísimo de ternura facial exagerada hasta la rareza y enfundada en un lindo vestido de color homónimo a su nombre, con chalina de mink y bolsa diminuta, es simplemente icónica. Sus acciones son ejecutadas al límite cuando tiene un gran momento, como una risa inolvidable a carcajadas en el escenario, arriesgando y entregando su interpretación a una comedia visual total. Sus lamentos melodramáticos de preocupación sobre la mesa y sus gestos cándidos que van desde los saltitos que da al caminar con sus tiernos tacones blancos de broche, pasando por los ademanes definidos de sus manos, hasta sus ojos enamoradísimos del Capitán Seguro, son la expresión acertada, definitiva y cómica de la ilusa personalidad estereotípica de niña linda que tiene que repasar dos veces cómo decir una mentira para decirla y que no le crean.

Los villanos, con sus perfectas y clásicas risas malvadas a coro en el escenario, son la pareja ideal del mal chusco, que recuerda a destellos al comiquísimo equipo Rocket de Pokémon. Rubén Branco como villano tiene unos detalles magníficos en escena, a modo de ejemplo, describo el episodio donde hace gala indiscutible de su experiencia actoral: pasando de lado a lado detrás de un biombo, alterna un cambio inmediato de ropa y diálogo entre el Sr. Scalone, un asesino a sueldo italiano (que entra y sale de lado izquierdo) y el villano Otto Von Brunno (que se asoma por el lado derecho), con dos corporalidades y acentos muy distintos entre sí, que hacen pensar que es imposible que sea un mismo actor quien los interpreta casi simultáneamente. La precisión en los detalles que incorpora a su personaje hacen de su actuación un verdadero disfrute de ver, un villano que a uno no le molestaría ver por varias temporadas en su propia serie de Netflix.

Es destacable también que la caracterización de Otto Von Brunno, tiene rasgos de movimiento que remiten al imaginario del cartoon, trayendo a la mente referencias de dicho universo, como el Dr. Heinz Doofenshmirtz de la caricatura de Phineas y Ferb o el personaje de Gru de Mi villano favorito (2010), pues su forma de decir «sopenco» para describir al Capitán Seguro, y sus acciones físicas, como la creación ilusoria de un foco haciendo el gesto con la mano de apagarlo o atacar a sus compañeros por medio de un golpecito ninja en el cuello, son puntuales y su uso es sistemático, dibujando así a un particular personaje que plantea perfectamente la idea de un mal que al final resultará inofensivo.
Su compañera, por otro lado, la seductora Lenya Von Brunno, no pierde oportunidad de mirar fijamente al público y hacer gala de su atuendo brillante, enjoyado y lujoso, abordando el escenario como la femme fatale imprescindible —personaje clave del género policiaco- y hablando con un pulido acento villanesco extranjero, cuidado e imperturbable, con el que suelta de pronto alguna frase solemne como «el destino es como la moneda, siempre tiene dos caras«, acompañando una actuación cuya fuerza dramática reside en la calidad lograda en la expresión corporal de dureza y sensualidad capaz de hacer visibles estos rasgos distintivos de personajes como el suyo, que no pueden jamás pasar desapercibidos.

La música que acompaña las acciones de los personajes y las puntualiza, es tocada al piano por Sergio Solís, que es el primero en entrar a escena para sentarse en su respectivo banquito de pianista, pegando antes de comenzar un cartel en su pared más cercana, que especifica con un atinado sarcasmo: «orquesta en vivo». Este modo de acompañar la escena, inmediatamente revive la referencia del comiquísimo personaje Charlot de las películas de Charles Chaplin y es un detalle esencial de la fuerza cómica de la obra, pues está en coordinación coreográfica con ciertas acciones pequeñas entre personajes, diálogos o ambientaciones dentro de la escena, para reforzar su significado o enfatizar la broma.

La escenografía, la iluminación y el vestuario, en armonía con el tema y el tono cómico, contribuyeron absolutamente al propósito de esta comedia y están en congruencia con la premisa de aludir al cine de serie B, ya sea haciéndonos imaginar un castillo dibujado con gises blancos sobre fondos negros, o iluminando una escena tenebrosa al estilo expresionista con luz de linterna, o planteando una montaña gigantesca pintada en 2D, utilizando un mismo objeto en el escenario con doble vista, o evidenciando la mecánica de los objetos inanimados que vuelan por el escenario, contribuyeron con su diseño y trabajo a este logro escénico fantástico, creando un soporte visual capaz de reforzar los conceptos de la parodia.

Al finalizar la función, la productora asociada de Rafa Maza, Claudia Casillas, agradeció a cada uno de los miembros de la producción que hizo posible el evento, y aprovechó la ocasión para invitar al público a ver y difundir la obra, pues es gracias a la presencia de los espectadores que las artes vivas continúan generando proyectos comprometidos, con elencos y equipos de producción creativos tan entregados como los de esta obra.

Esta pieza es un conjunto de esfuerzos claramente visibles, que al sumarse dan como resultado una sala de espectadores que no paran de reír sino hasta que es hora de despedirse y no queda por ofrecer sino una larga ovación de merecidos aplausos. No te pierdas la oportunidad de ver a estos grandes actores en escena, conocer las peripecias de este misterio, ver aves volando por el foro, ser vigilado por una gárgola que es parte del mobiliario, descubrir cuales son los otros cinco papeles que interpreta el director Rafa Maza ¡y enterarte del final de esta divertida comedia!

Teatro Milán, Foro Lucerna.
Ubicación: Calle Lucerna 64, Juárez, Cuauhtémoc, 06600 Ciudad de México, CDMX.
Temporada: 3 marzo – 19 mayo.
Horario: Jueves 8:30pm.
Entrada general: $500. Boletos en taquilla de Lunes a domingo, de 2pm a 6pm y en ticketmaster.
Duración: 90 min. aprox.
Ficha
Dramaturgia: Ron House, Diz White, John Neville Andrews, Alan Shearman, Derek Cunningham
Presentado por: Claudia Casillas y Rafa Maza
Traducción y dirección: Rafa Maza
Elenco: Mario Sepúlveda, Jimena Cornejo, Rubén Branco, Majo Pérez, Rafa Maza
Actriz invitada: Kaori Hayakawa
Suplentes: Majo Gutierrez y Jaime Calpe
Pianista: Sergio Solís
Equipo creativo
Diseño escenográfico y de iluminación: Emilio Zurita
Construcción: Samuel Cueto, Said Esparza, Lucía de la Peña y Victor Moreno
Asistentes: Mariana Gonzales, Andrea Plasencia y Andrea Pérez
Vestuario: Vicky Ayala y Erika Ávila
Diseño de arte: Carla Heftye
Difusión y prensa: Violeta Gaytán y Alma Sánchez
Fotógrafo: Jorge Astorga
Peluquería: Pedro Martínez





