Película orgullosamente mexicana, específicamente del estado de Oaxaca. Segundo largometraje de su directora y guionista Ángeles Cruz, quien se inspiró en pandemia para escribir esta historia, que se mezclan la ficción y elementos autobiográficos. Esta maravillosa película es apoyada por el ECAMC y Focine, se estrenó en el Festival Internacional de Toronto y en el Festival Internacional de Cine de Morelia. También está nominada en los premios Ariel, como mejor guion original, mejor coactuación femenina y mejor revelación actoral.
La película nos cuenta sobre Valentina, una niña de nueve años, vivaz, enérgica, inocente, que corre por la naturaleza con su capa, como si de una superheroína se tratase. No es, hasta que un día, llega la noticia que su padre ha fallecido en un accidente y ahora debe enfrentar el duelo. La historia está bajo la perspectiva de la niña, Valentina, que no entiende bien lo que pasa después de impactante noticia y busca a toda costa reconectar con su padre.
La escritura es buena, los dialogos son naturales, mezcla lo que es el español y el mixteco. La fotografía y las locaciones son preciosas, al ser principalmente la naturaleza el ambiente en que se desenvuelve la película, llega a ser bastante detallista con las texturas, como los insectos o los objetos. Otro aspecto a destacar es la dirección (tanto de cámara como de actores). Las actuaciones más apreciables son la de los niños: Valentina y Pedrito (Danae Ahuja y Alexander Gadiel Mendoza), y de la madre de Valentina (Myriam Bravo).
Una película maravillosa y nostálgica, reirás y llorarás, que sin duda, es recomendable verla con pañuelo en mano.




