Últimamente, en redes sociales, ha existido un debate muy concurrido: ¿Puede la inteligencia artificial sustituir el trabajo de los seres humanos?
Algunas personas creen que la pregunta es exagerada y ofende. Otros están asustados. Lo cierto es que todos estamos impresionados con los avances de la IA, especialmente en la edición de fotos y videos.
Pero intentar poner a la IA en un asunto tan delicado como es la justicia penal, ¿sería una buena decisión? El argumento es que haría un mejor trabajo al ser subjetiva y basarse solo en hechos.

La película «Sin Piedad» de Timur Bekmambetov nos tiene la respuesta.
Nos cuenta la historia de Chris Raven, un detective que, junto con su compañera Jaq Diallo, creó una inteligencia artificial que funge como juez para casos de asesinato.
Es el año 2029, y el acusado, preso en una silla, tiene 90 minutos para demostrar su inocencia, o será condenado a muerte.
Para ello, tiene acceso a una computadora que puede controlar con su mente, donde tendrá acceso a todas las pruebas del caso y otros datos (personales y de otro tipo) que puede utilizar como argumentos. La IA, llamada Jueza Maddox, no tiene sentimientos ni sigue intuiciones, solo hechos.
El programa es un éxito que ha bajado el índice de crimen en Los Ángeles. Pero las cosas se complican cuando Chris despierta preso en la silla, sin saber como llegó ahí.

No recuerda que pasó y tiene resaca. Y tiene 90 minutos para probar que no mató a su esposa esa misma mañana.
Y él no está seguro de cuál es la verdad.
Lo que inicia como una carrera para probar su inocencia termina desatando secretos sobre su relación, la vida de su hija y el tipo de personas que metía en su casa.
Chris tiene que ser muy observador y buscar una forma de hacer dudar a la Jueza. Todo mientras él, como su creador, sabe que no tiene sentimientos.
La película cuenta con las actuaciones de Chris Pratt, Rebeca Ferguson y Kali Reis como protagonistas. Y se presenta como una de las utopías más realistas hasta el momento.
No solo es la IA, también nos encontramos con patrullas que vuelan y cero privacidad bajo el argumento de la justicia.
La trama se va desenvolviendo hasta descubrir algo mucho más complejo que podría poner en riesgo la vida de muchas personas. Los obstáculos de Chris, en su mayoría, son relacionados con la IA que, curiosamente, estaba a su disposición.

La película se alza para cumplir su objetivo de dejarte enganchado durante todo el tiempo, durante solo 10 minutos más del tiempo que Chris tenía para probar su inocencia.
Cada segundo y cada acción cuentan, y aunque la desesperación y otros sentimientos no tardan en aparecer, resulta necesario mantener la calma el mayor tiempo posible.
Diseñada para verse en 3D, la película te hace sentir como si tuvieras acceso a la misma computadora, y te hace recordar aquellas veces en las que, de una forma u otra, se le ha pedido ayuda a la IA para resolver alguna situación o ser un apoyo laboral.
En el debate de la IA como trabajadora, el punto de vista comienza a incomodarte casi inmediatamente, generando dudas sobre si de verdad tanto la IA como el mundo están listos para este tipo de relaciones. Sin duda, la película te hace plantearte todas las ventajas y desventajas que tiene el uso de la IA.
Y sin embargo, a pesar de ser una película sobre la inteligencia artificial, también enseña mucho sobre la humanidad de las personas. Sobre los snetimientos encontrados, la importancia de lidiar con los duelos que vive uno a lo largo de la vida y como las personas no siempre son lo que parecen ser.
Con un plotwist que nada ve venir casi al final de la película, sin duda se vuelve un escencial para los amantes de la ciencia ficción, el suspenso, los policiacos e incluso, las redes sociales. Sin intentarlo, abre los ojos ante la perspectivas del futuro de los avances tecnológicos y la falta de humanidad que ya nos persigue.
«Sin Piedad» es una película de ciencia ficción que todo el mundo debe ver. Además de entretenida, da pie a muchas reflexiones que nos colocan en el ojo del huracán del futuro de la sociedad.





