Shazam! Furia de los Dioses – Los super héroes crecen
Hace cuatro años vimos a la familia de Billy Batson obtener poderes. Cuatro años después, vemos que ser una familia de super héroes, especialmente adolescentes, también tiene que lidiar con las consecuencias de sus actos, crecer y madurar.
David F. Sandberg regresa como director de Shazam! Furia de los Dioses, para retomar la historia de Billy, Freddy, Eugene, Darla, Mary y Pedro, que a pesar de seguir siendo super héroes, no están cumpliendo completamente con su tarea.

Los ahora llamados «Fiascos de Philadelphia» por sus desastrosas acciones también están más interesados en otras cosas: videojuegos, gatitos, crecer e ir a la universidad. El único que parece mantener el mismo interés por ser super héroe es Billy, que está a punto de cumplir 18 años y se aferra a la familia que ha construido.
Sus hermanos quieren ser personas normales, especialmente Freddy, que conoció a una chica llamada Anne.

Pero las cosas no pueden volverse «normales» de un momento para otro. Los chicos se enfrentan a las hijas de Atlas, a quien el hechicero le robó sus poderes hace muchos años.
Liberadas accidentalmente, Kalypso, Hespera y Anthea buscan recuperar la magia de su padre, que actualmente corre por las venas de Billy y su familia.
Con la amenaza en puerta, está vez hay menos tiempo para pensar y más tiempo para actuar.
Shazam! Furia de los Dioses busca continuar (exitosamente) con la exitosa mezcla de ciencia ficción, super héroes y buen humor que le dio el éxito.
El concepto «adolescentes siendo super héroes» continúa fresco, agregando ese toque personal de crecer y madurar, porque las cosas nunca siguen iguales.

Es fácil verse reflejado en los personajes más allá del hecho de crecer, sino en la forma de ser. Hemos visto super héroes que maduran y se vuelven adultos de un día para otro, pero en el fondo todos sabemos que si nos sucediera eso a corta edad también estaríamos muy emocionados con cada cosa que aprendemos, y tal vez un poco abrumados.
Siempre se nos ha recordado que los super héroes son humanos y tienen sentimientos, pero son obligados a madurar bajo la desgracia.
Esta película intenta cambiar un poco este concepto, mostrándonos un poco más el lado optimista.
En su mayoría, los personajes de esta entrega de Shazam! actúa conforme a su edad, y eso vuelve al humor de la película tan ligero y no forzado, incluso en las escenas de acción.
Se destaca especialmente con la actuación de Zachary Levi, pues es muy fácil encontrarse haciendo las mismas muecas que él. También destacan Marta Milans y Cooper Andrews como Marta Milans y Víctor Vásquez como una perfecta adición a esa familia tan peculiar.
Estás también son bastante buenas, desafiando a los personajes y dándonos un equilibrio que nos mantiene pegados al asiento, preguntándonos que va a pasar.

La trama colinda los cambios de pasar a la adultez con los problemas de la ciencia ficción, buscando crear un equilibrio entre ambos y tratando de entrar en los sentimientos del super héroe como persona: la presión por triunfar, la confusión, la necesidad de no equivocarse y la búsqueda de la sabiduría.
Las villanas, presentadas de manera extraña, mantienen también una historia fuerte que no se limita a buscar venganza.
Estos personajes y su desarrollo a lo largo de la película nos muestran la verdadera esencia de un villano: la mezcla entre el bien y el mal.
La posibilidad de la duda, el desconcierto, los conflictos internos y, por supuesto, grandes poderes que derivan en grandes escenas de batalla.
Además, nuestras villanas hacen una reflexión de suma importancia sobre los humanos, en un mundo donde de una u otra forma, somos nuestro peor villano. Aunque ya hemos conocido esta narrativa antes, eso no nos exenta de sentarnos a reflexionar el mundo en el que actualmente vivimos.

Además, nos inserta un poco más al mundo de la magia dentro del Universo de DC, recordándonos que la magia es muy basta y extensa, y todavía nos queda mucho por explorar.
Conocemos mucha ciencia y vemos mucho heroísmo. Un poco de magia al estilo literario nunca hace daño.
Para complementar aún más, David F. Sandberg también presenta la relación que tiene está película con el Universo de DC. La aparición de ciertos personajes es emocionante y sorprendente a la vez.
La película nos recuerda que siempre existe un lado bueno para las cosas. No existe una edad para madurar, así como no existe una edad para cambiar la forma de pensar.
Si bien algunas animaciones en CGI se notan un poco raras para el concepto que maneja la película, las acciones de los personajes en ese momento las compensa.
Con humor, inteligencia, miedo e incluso un anuncio incógnito, los protagonistas se enfrentan a las villanas y a los pequeños errores técnicos de su propia película.
La mezcla de todos estos factores convierten a esta entrega de Shazam! en esa película de confianza que te hará reír y disfrutar de las familias de super héroes que a veces nos gustaría tener en la vida real.





