
Todo comienza en un idílico pueblo de la campiña inglesa, perfecto a la vista y cálido entre sus habitantes… es el día de fiesta más importante de la localidad: la celebración de “el fin de la cosecha” y donde inicia el terror para la Reverenda Rebecca Holland (Tuppence Middleton, conocida por las series Sense8 y Black mirror) y su esposo Henry (Matt Stokoe, Rose de 2020) con el secuestro de su hija Grace (Evie Templeton, Pinocchio 2022 y Red 2020).
Hasta este punto, el escritor Tom de Ville (Urban gothic 2000 y The quiet ones 2014) y el director William Brent Bell (Orphan: first kill 2022 y The boy 2016) nos llevan al horror terrenal de la desesperación ante la desaparición de un ser querido y nos ponen en el siguiente nivel al incorporar el factor sobrenatural en el misterio, encarnado por Ralph Ineson en el papel de Jocelyn Abney; este actor es conocido y aclamado en este género por su actuación en otros clásicos modernos como el padre en The Witch de 2015 y el capitán Volodymyr en The Northman de 2022.
Personalmente considero que esta es una pieza interesante de “folk horror”, que al estilo Midsommar, no abusan del “jumpscare” para mantener a la audiencia a la orilla de la butaca pues la incógnita de la situación y el ambiente lo logran por sí mismos. Igualmente, no quisiera pasar desapercibida la belleza del filme, ya que la paleta de color otoñal campestre y la decoración rustica “aesthetic” constante son sumamente disfrutables en todo momento, contrastando con las vivencias de los personajes.

Por otro lado, es de mi interés mencionar algunos detalles que pudieran ser inadvertidos y que le dan un grado contextual que otras películas del género no tienen: la relación entre la Reverenda anglicana y la festividad del día de los tontos -que es momento en que se enmarcan los sucesos de la película-. Esta festividad se remonta a tiempos precristianos en una parte importante del territorio que hoy conocemos como Europa y durante la Edad Media, con el avance del cristianismo fue adaptándose a los valores de esta religión para continuar siendo practicada. A inicios de la Edad Moderna, en Inglaterra -lugar donde se sitúa la película- fue una festividad relacionada al catolicismo en la época de las disputas religiosas entre estos y los anglicanos primero, luego con los puritanos, por lo cuál quedó prohibida y en el posterior olvido en gran parte del país. Tomando en cuenta la historia, los sucesos que transcurren en tiempos actuales dentro del filme no son coincidencia, pues representan el segundo “round” de aquella vieja disputa.





