
No Me Sigas es un thriller de terror psicológico que se adentra en el mundo de las redes sociales y la obsesión por ser visto. La historia sigue a Carla (Karla Coronado), una joven aspirante a influencer que, en busca de fama y seguidores, decide mudarse a un departamento conocido por estar embrujado. Su plan es simple: grabar experiencias paranormales falsas para volverse viral. Pero lo que comienza como un experimento mediático pronto se convierte en una pesadilla real cuando algo —o alguien— responde desde el otro lado. La línea entre el contenido digital y la amenaza sobrenatural se borra, obligando a Carla a enfrentar el precio de su ambición.
La película inicia con un tono ligero, casi divertido, lleno de filtros, transmisiones en vivo y dinámicas propias del mundo online. Sin embargo, conforme avanza la trama, el brillo de las pantallas se apaga y lo que queda es un retrato sombrío de la fragilidad emocional detrás de la fama digital. Las cámaras, que en un inicio representaban validación y control, se convierten en testigos del horror. Con recursos del found footage y del estilo screen life (pantallas, grabaciones de celular, transmisiones), la historia logra que lo cotidiano —una videollamada, un directo de Instagram, una notificación— se vuelva inquietante. Es un terror moderno, donde el miedo surge no solo de lo paranormal, sino de la exposición constante y el aislamiento disfrazado de conexión.
Las actuaciones elevan el material. Karla Coronado brilla con una interpretación contenida y progresiva: su Carla pasa de la autoconfianza superficial a un terror auténtico que se siente real. Su mirada, su respiración y su pérdida de control son creíbles, incluso cuando el guion se adentra en lo sobrenatural. Yankel Stevan aporta el contrapunto perfecto, con una energía que transmite cercanía y sospecha al mismo tiempo, mientras que Julia Maqueo complementa el elenco con una presencia sólida que ayuda a sostener el drama humano. Aunque algunos secundarios no están tan desarrollados, el trío central logra mantener la tensión y el interés en todo momento.

En el apartado técnico, la cinematografía de Selene Berazueta es sobresaliente. Los pasillos estrechos, las luces parpadeantes y los espacios urbanos desgastados crean una atmósfera opresiva que recuerda a los grandes clásicos del terror psicológico. El departamento, con sus grietas y sombras, se convierte en un personaje más, reflejando el deterioro mental de Carla. El diseño sonoro es otro acierto: la mezcla entre ruidos digitales (interferencias, alertas, micrófonos abiertos) y sonidos paranormales genera una tensión constante. El terror no siempre está en lo que se ve, sino en lo que se escucha. Cada crujido, cada eco, te mantiene en alerta.
Veredicto: No Me Sigas es una película de terror moderna que conecta perfectamente con el público actual. Combina el miedo clásico con una crítica inteligente sobre la cultura de las redes sociales y la obsesión por la validación. Puede que no revolucione el género, pero tiene una voz clara y una propuesta visual sólida. Es una producción mexicana con alma internacional, capaz de incomodar, reflexionar y mantenerte pegado a la pantalla. En tiempos donde todos buscan seguidores, esta cinta nos recuerda que a veces lo más aterrador es que alguien realmente te siga.



