Fandom Película

El entretenimiento y la tecnología es nuestra pasión

Cine Entretenimiento Reseñas Reseñas de Peliculas

Adiós señor Haffmann: un peligroso intercambio de favores

Este 23 de junio estrena Adiós señor Haffmann, la historia de dos hombres envueltos en un forzado intercambio de favores que invierte las relaciones de poder de clase social, a través de una falsa suerte consecuencia de una situación histórica perversa (la Segunda Guerra Mundial), que la película misma plantea como «l’âge de la folie» (la era de la locura), donde ocurren actos desesperados como respuesta a circunstancias crueles y disparatadas.

Fred Cavayé, el ahora director y guionista francés, inició su carrera como fotógrafo de modas en los años 80′. Cuenta entre su filmografía con los títulos previos Pour elle (2006), A bout portant (2010) y Mea culpa (2014). En esta película, adapta una obra de teatro de Jean-Philippe Daguerre, de gran éxito reciente y bien recibida tanto por los críticos como por el público, que fue premiada en 2018 con los galardones Molière a Mejor Autor Francófono Vivo y a Teatro Privado.

Esta adaptación conserva de la obra original dos de los elementos base que dan pie a un conflicto interior en François Mercier, el personaje principal: la incapacidad de tener un hijo y la ocupación alemana en Francia para desterrar a los judíos. Una suma de «incapacidades» en François, añadidas a la compleja circunstancia en la que accidentalmente se ve sumergido, dan pie al inicio de un descenso moral del que no tendrá oportunidad de redimirse.

La pieza Adieu Monsieur Haffmann, de Jean-Philippe Daguerre.
Foto: Grégoire MATZNEFF en Bien public.

Reseña

La película inicia mostrando una caminata de alguien que cojea y por tanto incapacitado para ir a la guerra: es François Mercier. Después vemos a un empleado a la sombra de un joyero talentoso, que a leguas desea ser un día patrón: es François Mercier. Nos enteramos que una pareja tiene problemas para tener niños, la mujer es fértil, pero el esposo no: es la esposa de François Mercier. La vida de este hombre, en contraposición a la de Joseph Haffmann, un judío de fortuna y familia ideal, cuya única y gran desventura es encontrarse en los inicios de la Segunda Guerra Mundial, da como resultado una monstruosa transformación interior en uno de los personajes, donde la frase «él un día podría tomar tu lugar«, cobra una escalofriante personificación.

François Mercier y M. Haffmann en Adiós señor Haffmann.

La anécdota comienza cuando se anuncia la ocupación alemana y los Haffmann deben partir hacia la Zona Libre para resguardarse de ser capturados, pues son judíos; la mujer y sus hijos irán un día antes y M. Haffmann los alcanzará al día siguiente, tras arreglar asuntos de la joyería. Su próspero negocio de buena reputación (gracias a su trabajo minucioso) quedaría a la deriva de no ser porque se le ocurre hacer un trato con su empleado, el francés François Mercier, quien también gusta de la joyería y tiene una esposa que trabaja largas jornadas en una lavandería con quien desea tener un hijo y una vida mejor. Así, M. Haffmann dejará su joyería a nombre de Mercier, lo dejará instalarse en su casa, y al término de la ocupación volverá para hacer el trato inverso.

Las apremiantes circunstancias le exigen tomar esta apresurada decisión en la que aparentemente todo irá bien, pues a pesar de lo poco que conoce a Mercier, este no parece una persona injusta y más bien se le ve incrédulo ante la deslumbrante proposición. La mujer de François muestra desconfianza ante la oferta, pero al entrar a la casa de los Haffmann y notar la gran vida que llevan -tan distinta a la suya- rápidamente acepta la situación. Desafortunadamente, M. Haffmann no logra partir hacia la zona libre tras finalizar la transacción con su empleado y se ve orillado a quedarse en su antigua casa (ahora a cargo de Mercier), resguardado en el sótano para que los alemanes no lo capturen.

François Mercier en el taller de M. Haffmann.

Poco a poco la situación que en un inicio parecía inofensiva y conveniente, se va tornando oscura. Los alemanes comienzan a rondar la joyería de Mercier para comprar joyas. El francés, además ahora chantajea a M. Haffmann para enviar cartas de comunicación a su familia, a cambio de tratar de embarazar a su esposa para poder darle el hijo que él tanto desea a toda costa. Conforme avanza el filme, François Mercier siente avanzar su fracaso como padre, joyero, esposo e incluso francés. Un miedo ilimitado comienza a formarse en su interior, empujándolo a actuar de una forma cada vez más irracional e injusta con su antiguo patrón, bajo la excusa de hacerlo todo en nombre del «amor» que siente por su mujer.

El final de la película se da frente a una puerta, donde el fuerte símbolo de abrirla o dejarla cerrada, cobra dimensiones desproporcionales frente a los tiempos adversos que viven los personajes. Es un cierre redondo, el único final posible que da un nuevo sentido a tener la suerte de encontrar y confiar en la persona correcta en tiempos desesperados y desesperanzadores, aunque en este caso, quizá de una forma inesperadamente indirecta.

François Mercier, M. Haffmann y Blanche, la esposa de François.

Apuntes

Denis Rouden fotografía con una luz cálida penumbrosa al interior del taller y la casa de los Haffmann, que contrasta con una gris-azulada y polvosa iluminación exterior, además de una cámara fija que intencionalmente tambalea; estas decisiones contribuyen a generar una angustia permanente a lo largo de la película, pues su propuesta se alinea con la tensión narrativa latente de estar en peligro de ser descubierto sobre la que se aloja todo el filme, por lo que resultan ingredientes indispensables para el funcionamiento de la trama.

Por otro lado, la película mantiene el ritmo de tensión minuto a minuto, sumando situaciones y retomando indicios que se señalan desde los primeros minutos, para desarrollar el conflicto posteriormente. Además, los personajes evolucionan hasta llegar a revelarse como opuestos a la primera impresión que de ellos recibimos. El fondo histórico de la película no se apodera de la estructura dramática y más bien le añade profundidad, pues no desenfoca el cambio interior que sufre el personaje principal en su trayectoria de ascenso exterior-descenso interior durante el metraje, y toma además el tema de la nacionalidad simplemente como un elemento circunstancial que permite generar las condiciones de desarrollo de la historia y no como eje rector de la trama.

Terminamos por ver un François Mercier trastocado en el interior a causa de las circunstancias y el rencor hacia la vida misma, pues inicia no queriendo nada y después quiere tenerlo todo, incluso a costa de los demás, perdiendo a causa de sus propias elecciones dos de sus más preciadas características: el respeto por su esposa y su amor por el oficio de la joyería. Y no es que en esta historia haya buenos y malos; más bien queda claro que hay de todo: franceses, judíos y alemanes que toman decisiones afortunadas o bien desventuradas. Al final, el personaje se encamina en una ketábasis que nunca encuentra su ascenso, pues en la superficie está a punto de obtener todo lo que soñaba, pero en el interior sabe que ha sido a costa de disfrazar el miedo y el rechazo que siente, de una perversa pseudo-valentía que lo arrastra hasta volverlo miserable.

Este es un vehemente y agudo drama, desarrollado sobre un conocido y difícil trasfondo histórico, que logra plasmar una reflexión en torno a la ética como producto de la suma de la voluntad de los individuos y de las circunstancias externas, que en ocasiones ofrecen una suerte tentadora pero engañosa, que en cualquier momento está dispuesta a cambiar de manos. Tal vez la puerta que aparece al final sea la oportunidad de considerar que no es mejor ni suficiente ser valiente, que para hacer lo correcto hay que tomar decisiones difíciles y que verdaderamente, incluso en las condiciones más adversas, no vale la pena dejar que el rechazo nos convierta en monstruos.

François Mercier y un oficial alemán afuera de su joyería.

Sinopsis Oficial

PARÍS 1941. François Mercier es un hombre ordinario que no aspira mas que a formar una familia con la mujer que ama. Es empleado de un talentoso joyero, M. Haffmann. Frente a la ocupación alemana, los dos hombres no tendrán más opción que establecer un trato, cuyas consecuencias finales darán un giro por completo al destino de los personajes.

Ficha técnica

  • Título: Adiós señor Haffman (Adieu monsieur Haffman)
  • Director: Fred Cavayé
  • Guion: Fred Cavayé | Sarah Kaminsky
  • Texto original (obra de teatro): Jean-Philippe Daguerre
  • Fotografía: Denis Rouden
  • Año: 2021
  • País: Francia
  • Duración: 1h 56min
  • Género: Drama | Histórico
  • Productora: Vendôme Production, Daï Daï Films, Pathé, Orange Studio, France 2 Cinema, Belga Productions, OCS, France Télévision, La Banque Postale Image 13, Cinéaxe 2, Cinémage 15, Indéfilms 9, La Banque Postale Image 14
  • Distribuidora: AZ Films, Zima Entertainment
  • Elenco: Daniel Auteuil, Gilles Lellouche, Sara Giraudeau, Nikolai Kinski, Mathilde Bisson, Anne Coesens

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: