Conocemos muchas historias sobre cumplir los sueños. Sobre fracasar y luego triunfar. Sobre conocer a nuestros ídolos y darnos cuenta que en realidad no eran lo que pensábamos. También conocemos muchas películas infantiles y sobre carreras.

Ahora conoceremos una película que lo tiene todo.
En El Gran Premio a Toda Velocidad conocemos la historia de Edda, una ratoncita francesa que sueña con ser piloto. Sueña con competir en el Gran Premio.
Hija de un antiguo corredor, se preparó desde niña hasta la muerte de su madre. Desde entonces vive haciéndose cargo de su parque de diversiones.
El sueño de Edda ahora se reduce a un fanatismo por las carreras, especialmente su corredor favorito, el ratón Ed.
Cuando el Quinto Gran Premio llega a Europa para recorrer Francia, Suiza, Alemania e Italia; Edda aprovecha la oportunidad de conocer a su ídolo. Pero las cosas no salen conforme a lo planeado. Cuando Ed sufre un accidente, Edna tiene la oportunidad de tomar su lugar y por fin cumplir su sueño.
Pero, ¿ a qué costo?
Pronto, Edna aprende no solo que las apariencias engañan, sino también de la importancia de la amistad. Y Ed, que resulta ser una persona muy diferente a quién aparenta, también aprende la importancia de trabajar en equipo, la honestidad y a no guardar rencores.
El Gran Premio a Toda Velocidad es una nueva versión de las películas de carreras para los niños fanáticos de Cars y los adultos fanáticos de la Fórmula 1 y las películas que se formaron a partir del deporte. Además, tiene un giro interesante, siendo de las pocas películas de este tipo que toiene una protagonista femenina.

Además de la trama principal, esta película alemana tiene una gran variedad de personajes que resultan muy entretenidos para todos los niños.
Los personajes secundarios no se sientes forzados. Se agregan de manera adecuada a la historia, de manera que no sería la misma sin ellos.
El villano principal presenta un cambio en la historia que nadie veía venir, y la creatividad impacta incluso a los adultos.
También nos enseña que los personajes no son completamente malos y buenos, lo que los vuelve más humanos y con muchas lecciones de la vida, útiles especialmente para los niños.
Una película corta que, además de enseñar la importancia de la amistad y trabajar en equipo, también enseña a superar los miedos y la pena a ser escuchado.
Especialmente, de niños, muchas veces no conectamos con las personas como nos gustaría por miedo al rechazo, un tema que no se toca comúnmente en el cine, y menos en el infantil.
Más allá de educativa, el Gran Premio a Toda Velocidad es una película entretenida para todas las edades, con una trama que te mantiene sentado y pendiente de la resolución. La película logra captar tu atención con toques de comedia y una trama interesante.






