Está película es… Perturbadora, especialmente al saber que esto ha pasado, una cruda realidad del pasado, ambientada en Austria rural del siglo XVIII. Trama en la que somos testigos sobre la recién casada Agnes, que desde un principio nos está dejando el claro el «terror» que involucra ser mujer en un mundo religioso, la búsqueda desesperada de convertirse en madre porque así se dicta, la dureza y deshumanización de la sociedad misma.
El largometraje es terrorífico, tanto en la trama como visualmente, la fotografía te hace sentir claustrofóbico, que sientas lo que Agnes. Y hablando de Agnes, he de admirar y aplaudir la interpretación de la actriz Anja Plaschg, te transmite todas las emociones y que las sientas con ella, la profunda tristeza y decepción de una vida como casada en el campo, sometida a la opresión y soledad, lidiar con la presión social y una suegra entrometida y controladora, en la que vemos poco a poco su deterioro psicológico.
Es una historia terrorífica pero triste, dura de ver, basada en hechos reales documentados entre los siglos XVII y XVIII, los cuales tratan, que debido a la ideología que imponía la iglesia sobre el suicidio no eran enterrados, por ende, no irían al cielo; por lo que muchas mujeres con pensamientos suicidas, elegían cometer homicidios (especialmente niños), para así ser perdonadas y ejecutadas e ir al cielo.
Un trabajo aplaudible para los directores Severin Fiala y Veronika Franz, que su trabajo ha sido ganador como Mejor película de la Sección Oficial, al Premio de la Crítica José Luis Guarner a la mejor película y Premio del Jurado Carnet Jove a la mejor película.
Disponible en salas de Cinépolis.





